viernes, 25 de abril de 2014

Tecnología, nuevas tecnologías y las instituciones educativas

Entenderla tecnología como soporte para mejorar los procesos educativos implica que las instituciones hagan periódicamente una revisión de sus medios de aprendizaje (centros de cómputo, licencias, software, banda ancha, biblioteca electrónica, laboratorios, entre otros). De lo que se
trata es de hacer un balance: qué sirve, qué está obsoleto, qué necesita renovarse o ser actualizado. Este conocimiento, en últimas, le permitirá  tener a las instituciones un panorama real de su capacidad tecnológica y actuar oportunamente sin incurrir en gastos superiores.

Adicional a este paneo tecnológico es necesario que los usuarios tengan capacitaciones sobre aspectos “supuestamente triviales” como vacunar un  equipo, descargar plugins o simplemente mecanismos de seguridad en el  nivel de los equipos y de la información. Digo “triviales” porque la mayoría de las instituciones educativas consideran saldada su responsabilidad en cuanto a tecnología con la existencia de un departamento de sistemas, cuando esto no debería ser así, sobre todo en comunidades de aprendizaje en las que todos los miembros de la institución son copartícipes del uso, manejo y vida de la tecnología, y en las que todavía se hacen evidentes
casos tan irónicos como los de no saber usar un video beam y hace falta llamar al ingeniero para que “resuelva un inconveniente.”

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